lunes, 18 de noviembre de 2013

Los bañadores, su historia y funcionalidad


Curiosamente, cuando se habla de piletas y sus accesorios principales, siempre se hace referencia a los elementos que son necesarios o útiles para su funcionamiento, mantenimiento y disfrute. Y, en este grupo, se suele olvidar un objeto sin el que el baño, en condiciones normales, no se podría practicar: los bañadores.


Porque, salvo los casos de las personas que practican nudismo, todo el resto de la población viste estas prendas específicas cuando entra en una pileta, playa o estanque. Hay que señalar que los bañadores aportan una seguridad higiénica que se debe tener en cuenta siempre, pero aún más cuando se accede a una pileta de uso público.

Inicialmente, la historia de los bañadores se puede fijar entorno al siglo XVIII en Francia, cuando empieza a generalizarse la costumbre de bañarse como un acto social. Los primeros intentos de sumergirse con la ropa de calle, mostraron la incomodidad y peligro que suponía. Es entonces cuando se idean unas piezas de ropa específicas para esta actividad.

Entre aquellos primitivos bañadores y los de la actualidad casi no queda un punto en común, salvo el de su objetivo. En aquellos inicios, ni siquiera se distinguía entre los modelos para hombres o mujeres, y prácticamente tapaban todo el cuerpo.

En la actualidad, además del diseño, a la hora de elegir un bañador hay que valorar el uso que vamos a darle. Más allá de la estética y la coquetería, debemos asegurarnos de que nos permite movernos con comodidad dentro del agua, para garantizar la seguridad de nuestros baños.

Agua y más, Actualizado en: 2:48

No hay comentarios:

Publicar un comentario